Psicópatas, 10 características que debes reconocer

Psicópatas, 10 características que debes reconocer

 

Y cuanto antes porque, ante un psicópata, solo cabe salir corriendo. Y esto lo dicen especialistas en psicología y en el comportamiento humano de la talla de Rober D. Hare. Su libro, Sin conciencia, traducido al español por la editorial Paidós, se ha convertido casi en un manual de cabecera para los especialistas que tratan a las víctimas de estos depredadores emocionales. Son muchos. Hay estadísticas que hablan de un 4% de la población general y, en ciertos ámbitos, llegan a alcanzar un porcentaje del 20% (gran empresa, banca…) Es como para pensárselo dos veces antes de relacionarse con ellos.

Si… logras saber que estás ante un psicópata. Son tan difíciles de reconocer (aunque no imposible) que, en ocasiones, llegan a engañar a terapeutas y especialistas. Hoy hablamos de los psicópatas integrados, de esas personas (hombres y mujeres), en apariencia normal, con una vida común. Otro asunto son los que han dado un paso más hacia la maldad asesinando o cometiendo crímenes similares.

 

Conociendo a los psicópatas de ayer y de hoy

Si bien hoy en día se habla de ellos y parecen que son muchos más de los que pudiera haber en el pasado, psicópatas los ha habido siempre. Otra cosa distinta es que la población en general estuviera interesada (para defenderse de sus efectos demoledores) en conocerlos. El funcionamiento de la mente humana ha avanzando muchísimo en las últimas décadas. Si, con anterioridad, el psiquiatra solo trataba patologías gravísimas, en este siglo XXI que ya llevamos avanzado, en Occidente, hay un interés creciente por todo lo que tenga que ver con la salud mental, anímica o psíquica. ¡Y no es de extrañar ya que nuestra felicidad va en ello!

En España (y en español) uno de los mayores conocedores de esta inquietante personalidad es el Doctor Iñaki Piñuel, especialista en tratar a víctimas de psicópatas de todo tipo: desde el bullying en el colegio o el acoso laboral  hasta el maltrato familiar. Su libro Amor Zero, del que hablaremos otro día, trata de los efectos devastadores de quienes se llegan a emparejar con los psicópatas.

 

Características de los psicópatas: aprendiendo a reconocerlos

Es difícil, ya lo he adelantado nada más empezar. Y continúo diciéndote que, si crees estar ante uno de ellos, seguramente vas a necesitar de ayuda profesional. Ten en cuenta, por favor, que este texto tiene una finalidad de divulgación y de comunicación. Solo pretendo que tomes contacto con este tipo de personalidades para que puedas defenderte. Anota que es importante:

 

1.- El psicópata es un individuo sin empatía

Y esta es la primera característica y, aunque la no menos importante, en parte “explica” buena parte de su comportamiento. Como el narcisista, un psicópata no puede ponerse en el lugar del otro. Los sentimientos del otro les son algo totalmente ajeno y extraño, como de otro planeta u otro mundo. No van con ellos. Y cuando digo que no pueden es que no pueden. No es que tenga puesta una coraza para no sufrir sino que su alma no tiene ninguna puerta o ventana abierta hacia el otro. Y los especialistas en este sentido son unánimes. No aman al amigo, al compañero, al vecino… ni tampoco a la pareja, a la familia, a los hijos… Viven en un mundo propio donde el yo es lo único que importa y en ningún momento se plantean el daño que ejercen sobre los demás.

2.- Los psicópatas se parapetan bajo una máscara

Por eso se vuelve de una complejidad extrema el poder reconocerlos. Ellos saben lo que son. Y lo intentan ocultar para integrarse, por un lado, y para poder hacer daño en casos extremos. La máscara es la que les permite vivir sin levantar sospechas e ir cazando sucesivas víctimas. Porque, bajo el alma depravada de un psicópata, se nos presentan individuos encantadores a decir de la sociedad, muy educados y con una apariencia de bondad que no se corresponde con su verdadera realidad. Este es el verdadero peligro de un psicópata: el de que no llevan una cartel en la frente diciendo que lo son. Es más, se preocupan muy mucho de dar la imagen contraria.

3.- No saben amar, llevan en sí la maldición de los vampiros

El psicópata actúa de puertas para adentro, en la intimidad del hogar, de la oficina… Si en el trabajo son peligrosos, sus efectos sobre la familia o pareja son devastadores. El psicópata hará la vida imposible a todos aquellos que están a su alrededor haciéndoles creer, además, que el problema es del otro. La locura es del otro, el egoísmo es del otro, el mismo que se atreve a esbozar siquiera una necesidad o a demandar un poco de cariño.

El psicópata tiene la habilidad de darle a todo la vuelta, de tal manera que, si alguien de su entorno más cercano demanda amor o respeto, este es capaz de hacer creer a la víctima que es él o ella el que no ofrece ese sentimiento. Este proceso hace que la persona que esté enfrente acabe, más pronto que tarde, hundida con problemas tan graves de autoestima que, en ocasiones, esas vidas (víctimas de los psicópatas) acaban en suicidio.

4.- El psicópata lleva siempre una vida parasitaria

Necesita víctimas constantemente porque, en el fondo de todo su ser, anhelan aquello que tienen delante y de lo que carecen. Se alimenta de los recursos del otro. A veces estos son económicos, de poder, de clase social… pero lo frecuente es que vayan buscando la luz de la vida, la misma que, desgraciadamente, no tienen. Es bien verdad que son seres que, en el fondo, dan mucha pena por no poder sentir como los demás toda la alegría del corazón.

El problema llega en que no podemos quedarnos en esa pena porque estos individuos arrastran a los demás hacia lo peor de ellos mismos. Suelen elegir para formar asociaciones o parejas a seres que en palabras del doctor Iñaki Piñuel “vienen al Planeta Tierra a inundarlo de luz”. El psicópata se aprovecha de la generosidad, bondad e, incluso, inocencia de estas personas para robarles todos esos dones. Quiere apropiarse de ellos y la única manera que tiene es arrojando oscuridad sobre esas almas. A veces, es tanta, que la otra persona queda apagada irremediablemente.

5.- Porque los psicópatas son fríos y calculadores

Y, además, se jactan de ello. No dan “puntada sin hilo”. Todos sus actos están movidos por un interés. No van a hacer nada si nos le interesan, si no creen que van a tener una recompensa inmediata. En ellos es impensable la simpatía de la amistad, la complicidad de la pareja, el amor de la familia… Son sentimientos que no tienen, que se quedaron bloqueados en algún momento de su desarrollo.

Ya hay estudios que hablan de un fallo en las neuronas “espejo”, aquellas que nos hace llorar cuando vemos a alguien sufrir y que nos hace alegrarnos por lo bueno que sucede a nuestro alrededor. El psicópata padeció los abusos de otro psicópata o de otro narcisista. Fue en su día una víctima. Y, para defenderse, eligió no sentir. ¡Ojo! Esto no significa que todo el mundo que ha sufrido en la infancia o en los primeros años de vida se vuelva un psicópata. La medicina aún no ha dilucidado por qué unos sí y otros no.

6.- El psicópata se aburre y le gusta jugar

Con los sentimientos de los demás. Necesita emociones fuertes. Por eso, es frecuente verlos en puestos de responsabilidad en los que se genera mucho estrés, tomando decisiones locas, hundiéndose en drogas o en paraísos artificiales, practicando deportes de riesgo… Necesitan de esa adrenalina para vivir. No disfrutan de las cosas pequeñas, de los gestos cotidianos. El placer por el cuidado hacia el otro, al que se ama, le es algo ajeno.

7.- Desechan sin contemplación, otra característica del psicópata

Y cuando termina el juego se acabó todo sin miramientos. Este tipo de actitudes son más corrientes en las relaciones amorosas. El psicópata está con una persona hasta que le ha exprimido todo lo que puede, hasta que le ha sacado el último grano de luz, hasta que la ha dejado devastada y hundida. Después llega el descarte y la sustitución por una nueva víctima.

8.- Porque es infiel y mentiroso

Alguien que no tiene ningún pudor en hacer un daño atroz no va a pestañear por mentir y por ser infiel. Además, tendrá la habilidad hasta de echarle la culpa al otro, al que está al lado. Por eso, se hace urgente quitarle la máscara cuanto antes: porque el proceso de devastación del otro puede llegar a ser demoledor. A veces, sucede (especialmente en las relaciones amorosas) que el psicópata desaparece sin más. Hoy es fácil.

Se hace con un click y la comunicación queda rota. La otra persona no sabe qué ha pasado y se culpa porque cree que algo terrible ha debido hacer si recibe ese trato. Así son los actos de un psicópata. Otras veces, si cree que puede sacar algo más, va tomando comunicación de vez en cuando, siempre asociado a actos felices de la otra persona. Así, un psicópata, por poner un caso, si ve que su ex-pareja está saliendo adelante y que cuelga en Facebook algunas fotos de un viaje, de nuevos amigos o de cualquier cosa. Si cree que puede sacar algún provecho de esa nueva situación, contactará sin duda.

9.- Ellos demandan pero nunca dan

El amor que se les entrega o los gestos generosos que se hace con ellos no sirven para nada. Actúan como un agujero negro que va atrapando todos los buenos sentimientos para no devolver nada. Nunca están contentos. Nunca están satisfechos. Siempre hay alguna pega.  En cualquier relación (ya sea laboral, de amistad o amorosa), el otro siempre espera una reciprocidad. Eso nunca llega. Todo se deja para mañana, para un futuro incierto mientras la víctima se va consumiendo dando y dando. Se deja su luz para nada, en una persona que no sabe amar ni dar.

10.- No les importa el daño infligido al otro y no tienen remordimientos ni sentimientos de culpa

Toda la culpa siempre es de otros. Ellos nunca han hecho nada y, además, se las arreglan para que el entorno social así los crea. Son maestros en hacerse las víctimas y en dar pena. Según ellos han sufrido más que nadie cuando es todo lo contrario. Por eso las víctimas de maltrato en el hogar (las más difíciles de detectar) rara vez son comprendidas. Porque el psicópata aísla progresivamente. Va socavando los cimientos sociales de la otra persona hasta dejarla a su merced.

Como es un hábil maestro del camuflaje va dejando por aquí y por allá frases sueltas mal intencionadas, gestos de desprecio, historias inventadas sobre el otro… Así el entorno de la otra persona cree que el problema es de la auténtica víctima. Esta se va metiendo en su mundo y este mundo es cada vez más estrecho, más oscuro. Su vida queda aparcada para solo servir a las necesidades del psicópata. Si no lo hace, se enfrenta a su furia. Primero será mental, luego espiritual y, por último física.

Porque el psicópata, gran narcisista y henchido de ego y de un falso orgullo, hará todo lo que tenga en su mano para aniquilar al que se ponga por delante. Le dará igual el resultado. Y es aquí cuando debes pedir ayuda a la menor duda de estar ante un psicópata.

¿Qué hacemos para defendernos de los ataques de un psicópata?

Por eso, si tienes ante ti a un psicópata, lo mejor es apartarse, huir, alejarse… Si no es posible por uno mismo por las razones que sean, hay que pedir ayuda.

Para ellos, al menos, por ahora, no es posible terapia. Cuando esto sucede la más de las veces cogen información para hacer más daño aún. Entonces, ¿qué debemos hacer si creemos estar ante un psicópata? Los profesionales lo tienen claro: salir corriendo. Pero no de cualquier manera porque este tipo de individuos, cuando se ven acorralados o abandonados, pueden ser muy peligrosos. Los periódicos abren a diario con noticias de este tipo, alguna de ellas escabrosas e indignantes. Recuerda que un psicópata no sabe amar, ni a sus propios hijos. Por eso, pueden hacer, sin inmutarse cualquier barbaridad. Y lo hacen.  Si sospechas que algo así puede suceder, no dudes en pedir ayuda profesional si tienes que lidiar con una personalidad de este tipo.

¡Desde ZR Salud te pedimos que te cuides mucho!

 

Artículo elaborado por Candela Vizcaíno

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