Nuestro niño interior, ¿reconoces al tuyo?

Nuestro niño interior, ¿reconoces al tuyo?

En todos nosotros, hay un niño que sufre. Nuestro niño interior. Todos hemos pasado por momentos difíciles en la infancia, muchos hemos vivido experiencias traumáticas. Con frecuencia tratamos de olvidar esos momentos para protegernos y defendernos del sufrimiento futuro. Cada vez que nos tenemos que enfrentar a un tipo de sufrimiento, nos parece que no podemos soportarlo. Enterramos nuestros sentimientos y recuerdos en lo más profundo de la mente inconsciente.

Pero solo porque lo hayamos ignorado, no significa que no esté ahí. Queremos poner fin a nuestro sufrimiento enviando al niño a un lugar profundo en nuestros interior, para que se quede lo más lejos posible. Sin embargo, la huída no acaba con el sufrimiento, sino que lo prolonga.

Nuestro niño interior pide cuidado y amor, pero nosotros le ofrecemos lo contrario. Escapamos porque tenemos miedo a sufrir. Tratamos de mantenernos constantemente entretenidos, usamos el móvil, la TV, en casos extremos, las drogas o el alcohol. Lo que sea para no volver a experimentar ese sufrimiento.

No vemos nuestro niño interior, ignorancia

Nuestro niño interior habita en nuestro interior, y es una realidad. Pero no lo vemos, y esa capacidad de no verlo es ignorancia, por no sufrir, pero el está sufriendo y en vez de arroparlo y cuidarlo lo abandonamos.

Esa ignorancia nos impide ver la realidad, nos empuja a hacer cosas estúpidas que nos hacen sufrir aún más, y que de nuevo, lastiman a nuestro niño interior ya herido.

Ese niño herido esta presente en cada célula de nuestro cuerpo en cada segundo de nuestro tiempo. No tenemos que buscarlo lejos, no hace falta ir al pasado. Basta con que miremos en nuestro interior para conectar con él. El sufrimiento de ese niño esta dentro de nosotros justo ahora, en el momento presente.

La luz elimina la oscuridad, atención plena.

Pero así como está presente el sufrimiento en cada célula de nuestro cuerpo, también lo esta la comprensión consciente y la felicidad. Tan solo tenemos que utilizarlas. A través de la atención plena, podemos conectar con nuestro interior, e iluminarlo conscientemente. Debemos habituarnos a tener conciencia plena y mirar en nuestro interior.

Cuando tomamos conciencia de que hemos olvidado a nuestro niño interior herido, sentimos una gran compasión por él y empezamos a generar la energía del mindfulness. Recuperamos la sabiduría consciente que reside en cada célula de nuestro cuerpo. Esa energía nos abrazará y nos sanará, y a su vez, sanará a nuestro niño interior.

En el próximo post escribiré de como escuchar a nuestro niño interior.

¿mindfulness que es? Descúbrelo

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