Guía básica para sobrevivir a la Navidad con salud 

 Guía básica para sobrevivir a la Navidad con salud 

Ya estamos en todos los fastos navideños. Todas las ciudades se llenan de luces, de mercadillos temáticos, de atracciones para los peques, de belenes, de árboles gigantes con luces led y… habrá quien empiece hasta ponerse nervioso. ¡Tranquilo! Que es que estamos en Navidad. ¿Acaso eres de los que preferirían echarse a dormir y despertarse el día 10 del año siguiente? ¿Que lo tuyo es distinto y es que no aguantas a la familia política? ¿Puede que haya un duelo no resuelto que se reactiva en estos días? O lo mismo es que prefieres otros planes. Para todos, incluso los que son unos forofos del espíritu navideño, vale esta guía básica para llegar a mediados de enero con salud.

1.- Recuerda: hay un mañana. No se acaba el mundo en Navidad

Porque eso es lo que parece cuando se sale a la calle: que enero no va a llegar y que hay que disfrutar el día de hoy tan a tope que acabemos exhaustos. Una cosa es vivir el momento y otra muy distinta dejarse llevar por la vorágine de todo, desde los encuentros con los amigos, con la comida o con los gastos de la tarjeta de crédito.

2.- Prioriza con quien quieres estar

No estás solo en esto. Te lo aseguro. Las costumbres están cambiando muchísimo y ya son muchos los que quedan con la familia una noche o un día y el resto de la Navidad intentan hacer su vida lo más normal posible. Es frecuente que nada más empezar el día 1 de diciembre comiencen las invitaciones para todo tipo de eventos. Prioriza. No hay que ir a todos. No hay ningún problema en decir “no puedo”.  Es verdad que las familias con niños lo van a tener más difícil pero hay que intentarlo. Se trata de disfrutar y no de estar en un corre que te corre constante.

3.- Sé muy tacaño con los regalos. Sí, tal cual oyes

Que es muy difícil ser ajeno a los reclamos de la publicidad lo sabemos. Pero hay que preguntarse si tantos regalos innecesarios van a hacer felices a los que nos rodean. No tengas miedo de plantear el asunto en familia. Quizás todos estén pensando lo mismo y no se atrevan a expresarlo. A veces es mejor ciertas propuestas como poner un fondo común para hacer una escapada de un fin de semana, por poner un caso, una vez se han acabado todos los fastos y llega la temporada baja. Con los peques hay que intentar hacer lo mismo y limitar el número de regalos que pueden pedirle a los Reyes Magos o Papá Noel.

4.- Tú decides si quieres darte un atracón de comida tremendo o eres sobrio con todo

Que tienes un día en casa de tu madre y otro en el de tu suegra y no puedes decir que no lo entendemos. Pero en ti está seguir siendo la persona sobria que eres hasta ahora. No hace falta darse un ágape monstruoso. Si las abuelas de la familia se ponen muy pesadas limita las otras comidas. Que el desayuno y el almuerzo sean muy livianos, si la invitación es a la cena. Y si el convite es al mediodía, reduce al mínimo la comida de la primera hora de la mañana. Puedes, incluso, obviar la cena que no pasa nada por un día. Todo lo contrario: es más saludable. El resto de los días que no hay encuentros familiares sigue con tu ritmo de comida sana.

5.- Cuidado con la bebida cuando nos reunimos con familias y amigos

Ya se sabe que el alcohol desinhibe demasiado y con ello se expresa demasiado abiertamente lo que pensamos de Fulanito o de Menganito. Lo mejor es no beber o dejarlo para el brindis si no te sientes con la suficiente estabilidad anímica para no decir una palabra fuera de tono. Es lo mejor. Así evitamos que algo se complique al máximo sin tener por qué. Obvia temas espinosos si ves que la conversación puede derivar en conflicto. Ni menciones asuntos económicos, de política o, incluso, de religión. Deja que los chascarrillos y chistes se queden en lo más superficial para que nadie se sienta ofendido. ¡No preguntes ni chismorrees! Habrá quien no quiera hablar de ciertos asuntos.

6.- Sigue con tus rutinas en la medida de lo posible

Continúa con tu deporte, con tu vida sana, con tu meditación (si la haces) con tu dieta, aunque sea para adelgazar. No la aplaces ni la pongas en stand by. Si una noche puede desbaratar lo conseguido en meses, ¡imagínate que puede hacer la quincena de Navidad!

7.- Intenta ayunar si un día te has pasado con las raciones

Son numerosos los estudios científicos que avalan las bondades del ayuno total o parcial. Esto es, puedes no comer nada (extremo muy complicado de llevar a cabo) o limitar las calorías al mínimo. Si un día o dos te has pasado porque las croquetas de la abuela son irresistibles, los días siguientes abónate a las recetas para adelgazar aunque no estés a dieta. Así ayudarás al organismo a eliminar todos esos excesos. No te olvides de beber mucha agua que puedes mezclar con zumo de limón e, incluso, con una infusión de jengibre.

8.- No tengas miedo a decir que no

Quizás sea lo más saludable y sensato en algunos casos. Con los nuevos modos familiares son cada vez más frecuentes las personas que no tienen que lidiar con el lado político o, incluso, que se encuentran solos o rodeadas de amigos. Si bien hace un par de décadas esto se vivía casi como una tragedia, hoy se ve como una oportunidad.  Es tan fácil como decir (y organizarlo) que te escapas durante unas determinadas fechas para quitar días de encuentros al calendario. Ni que decir tiene que esto solo vale cuando te enredas un poco con los eventos. Si eres de los que disfruta con estas reuniones, probablemente no estarás leyendo esto.

La Navidad, como tantas otras costumbres actuales, está en proceso de mutación constante. Las cosas no son como eran hacen dos décadas que todas las fiestas se celebraban en familia. Eso sí o sí. Te gustara o no. Quisieras o no. Se hacía con un patrón fijo. Hoy las cosas son distintas y las opciones de ocio son casi infinitas. Eso sí, hay que tener un poco de margen en la cartera.

Párate a pensar si es eso lo que quieres, si estás a gusto con lo que haces siempre, si prefieres otra alternativa. No tengas miedo a verbalizarlo. Si el que está enfrente te quiere y desea tu bien, lo va a entender. Si, por el contrario, va a poner el grito en el Cielo porque eres un “descastad@”, lo mismo debes ir barajando otras opciones. Recuerda que las personas tóxicas, narcisistas o poco empáticas están también dentro de las familias. Lo mismo la Navidad es una buena época para poner distancia entre ellas.

Visualiza lo que quieres conseguir y que la Navidad sea el punto de partida perfecto para alcanzarlo.

¡En ZR Salud queremos que te cuides mucho!

Por Candela Vizcaíno

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