Narcisista, la persona que no sabe amar

Narcisista, la persona que no sabe amar

Son muchos, tantos que sus víctimas se cuentan por millones. No es una patología nueva, pero sí han aumentado su número (con toda probabilidad según recientes estudios) en las últimas décadas. La forma de vida contemporánea (ególatra, solitaria e insolidaria) propicia el nacimiento de estos nuevos individuos. Pero, ¡tranquilos! ya tienen un nombre y ese es el primer paso para reconocerlos y, en último extremo, defenderse de sus estragos emocionales y de todo tipo. Hablo de un ejército compuesto por narcisistas a la caza de sus próximas víctimas.

El término es relativamente reciente y lo propuso el psiquiatra francés Jean-Charles Bouchoux en 1986 en su libro Los perversos narcisistas. Hasta mediados de la década de los noventa del pasado siglo este perfil psicopático era prácticamente desconocido por la mayoría de los terapeutas occidentales. Hoy, el término, con el desarrollo de la información en Internet, está siendo progresivamente más conocido. Y, por tanto, es más fácil hacerse con armas para bloquear sus efectos. Vamos a responder a algunas preguntas.

¿Cómo es y cómo se puede reconocer un narcisista?

El narcisista es esa persona (hombre o mujer) adulta que no sabe amar. Así sin más. Y, al parecer, según todos los especialistas, tendría que someterse a un duro entrenamiento para lograr desarrollar el sentimiento más noble del ser humano. Es un ser con nula empatía, superfluo, centrado en sí mismo, inconsistente, perezoso, infantilizado, cruel, envidioso y devastador. Incapaz de ponerse en el lugar del otro, en ningún momento reconocerá que el problema es suyo. El narcisista tiene un desbarajuste psicológico que te lo carga a ti.

Porque la culpa de todo lo que les pasa la tienen “otros”. Esos otros pueden ser muchos, pocos o uno. Siempre achacarán sus problemas a la familia, a anteriores parejas, a los jefes, a los políticos, al cambio climático… En el fondo de un narcisista hay una persona a medio hacer que no ha completado su desarrollo de individuo maduro, independiente y que se hace cargo, por tanto, de sus problemas, de su vida y de las zonas oscuras de su psique. Todos tenemos que trabajar nuestro interior. El camino de la evolución es constante y sin tregua. Las personas maduras, con las herramientas que tenemos a nuestra disposición, recorremos ese camino con valentía. Un narcisista nunca lo hará. Por el contrario, buscará a alguien para que lo haga por él. Ese alguien (la víctima) acabará, a la postre, destrozada por las mañas del narcisista.

¿Cómo se hace un narcisista?

Una imagen que los medios se complacen en propagar del narcisista es la del jefe que se apropia de los triunfos de su equipo, la del triunfador social que se vale de amistades para conseguir sus metas y la del maltratador familiar. Los hay en estos entornos. Además son muchos. Pero el narcisista también puede ser una persona escondida en casa incapaz de hacer frente al más mínimo contratiempo vital. A ojos de la sociedad, el narcisista puede ser tanto un triunfador como un auténtico fracasado. Es más, te encontrarás más narcisistas en esta clasificación (los que son incapaces de hacer nada) que en la otra. Si el narcisista cree que todo le tiene que venir dado y que tiene que haber un “karma cósmico” que le dé lo que le desee, no se esforzará absolutamente por nada. Sí por una cosa sola: por conseguir más víctimas que satisfagan todas sus necesidades.

Son muchas las teorías que intentan explicar el auge del narcisista. Pueden ser hijos de madres ausentes (narcisistas ellas también) más preocupadas por su triunfo personal que por el amor de sus vástagos. En algunos casos, son personas que han normalizado relaciones tóxicas en la infancia. También las hay quienes, por una causa u otra, son incapaces de hacer frente a sus responsabilidades. Y cuando hablo de responsabilidad me refiero tanto a las que todos tenemos con respecto a la familia y la sociedad como en el plano personal. Creen que tienen derecho a que todo les venga dado.

El narcisista truncó su desarrollo psicológico y simplemente siguió cumpliendo años quedándose en un niño caprichoso, egoísta y cruel. Porque un narcisista solo se mueve por lo que le conviene o lo que cree que le conviene. Utilizará a las personas para sacar provecho económico, social o psicológico. En definitiva, un narcisista es incapaz de amar. Si hace algo que parece noble es porque tiene un plan para atraparte. Así que tenemos que tener mucho cuidado con ellos.

¿Cuáles son las víctimas propiciatorias de un narcisista?

Un narcisista siempre está a la caza y al acecho. Sus víctimas son personas nobles, honestas, confiadas… seres que valen mucho y que hacen gala de gran capacidad de entrega, de amor y de generosidad. Eso es lo que desea un narcisista: aquello que no tiene y nunca va a tener. Los narcisistas son seres de oscuridad y siempre van en busca de seres de luz, de personas brillantes que no dudan en sacrificarse por los demás, luchar por elevados ideales y ofrecer cariño desinteresado. Suelen ser personas nobles con altos objetivos que tienen la mala fortuna de toparse con estos depredadores emocionales en un momento de bajón en sus vidas.

Lo peor del narcisista es que sus primeras víctimas son, en un porcentaje muy alto, los niños de la familia. Una madre narcisista no se parará ante sus hijos destruyéndolos o creando seres a su imagen y semejanza. Por eso es tan común que el narcisismo (como un virus) ataque a los miembros de un mismo clan. En torno a la mesa se congregan frustraciones, odios, iras, ataques, celos y conversaciones acusatorias de todo tipo. La madre se sentirá desgraciada porque los hijos (por poner un caso) no han volado. Los hijos, incapaces de llevar una vida autónoma y feliz, harán suya esas conductas. Y unos y otros estarán constantemente echándose en cara sus fracasos, infelicidades e incapacidades.

Niños, víctimas del narcisista

A veces, estos niños, si salen de las garras de una familia narcisista, en la edad adulta, sufren distintos trastornos que no son capaces de identificar. Hasta que no ponen un nombre a aquello que les pasa (víctima de un narcisista) irán cayendo en relaciones de igual o peor dependencia destruyendo (a veces) para siempre toda la luz que hay en ellos. Por eso, es importante cortar el vínculo cuanto antes con un individuo narcisista.

El narcisista buscará un ser vulnerable (un niño, una persona que esté pasando por un mal momento, una víctima de un maltrato anterior…) para desplegar sus garras de seducción. En un primer momento actuará como un camaleón haciendo creer que tiene esos valores o virtudes que el otro busca de forma honesta. Mentirá. Descaradamente prometerá cosas que no piensa cumplir con el fin de ir engatusando a su víctima. Creará una red en torno a ella aislándola de todo contacto con familia y amigos. La ira (primero emocional y luego física) crecerá paulatinamente… Hasta que… La vida para el otro se vuelve un infierno.

¿Cómo actúa un narcisista?

El narcisista actúa preferiblemente en la intimidad familiar, allí donde nadie puede percatarse de sus artes. De puertas para afuera será una persona encantadora, educada y elegante que nunca ha roto un plato. En la intimidad se dedican a destrozar vidas, a veces, para siempre. Y lo hacen, en primera instancia, aislando a sus víctimas y haciéndoles creer sutilmente y con el paso del tiempo que, sin ellas, no son nada. Hacen un trabajo sutil, constante, silencioso que acaba minando la autoestima de la víctima hasta destruirla por completo.

El narcisista puede llevarse décadas así o hacer el descarte en unos cuantos meses. Cuanto más valiosa sea la víctima más tiempo será útil para el narcisista y, por tanto, el daño será mayor. Y hablo de descarte porque, para un narcisista, las personas son de usar y tirar. Ya he anotado que no pueden amar. Por tanto, no les importa ni se les revuelve la conciencia (en este sentido no tienen) si hacen daño. A veces, este es casi irreparable porque la víctima (aislada y con la autoestima muy baja) creerá que todo lo que le ocurre es por su culpa. Hasta que no ponga distancia con el narcisista no podrá ver el mal que le está haciendo.

Pero el narcisista se encargará de que esto no sea posible. Hablará mal de la otra persona. La tachará de loca. A veces logra su objetivo y su víctima enloquece de verdad o enferma hasta la muerte. No le permitirá que se emancipe, que sea independiente, que se valga por sí misma, que pueda amar a una persona distinta. El narcisista lo quiere todo para sí. No entiende que el amor se multiplica cuanto más se da, que es infinito, de ida y vuelta…

El narcisista, además, es un ser cínico que se parapeta detrás de una máscara. A veces, ni la víctima reconoce su verdadera condición hasta que es demasiado tarde. Es un profesional dedicado a destruir vidas para alimentar un ego voraz.

¿Cómo se puede salir de las garras de un narcisista?

Es difícil pero  se puede. Tienes que preguntarte si en verdad estás bajo el yugo de una persona así que es incapaz de amar. Nunca se preocupará por ti, por lo que deseas. Sus necesidades (anímicas, económicas y de atención) estarán siempre en primer lugar. Tú solo eres un medio para sus fines. Lo que sientas no le importa y nunca se preocupará de corazón por ti. Debes cuestionarte si esa persona que ha entrado en tu vida (por las razones que sea) es capaz de darte algo. Si esa persona puede en algún momento ayudarte con problemas o contratiempos, si puede poner un granito de arena para que cumplas tus sueños, si te va a  apoyar en tus malos momentos, si cree, de forma sincera, en ti… Si estás leyendo esto, seguramente la respuesta sea no.

Todos los profesionales que tratan con víctimas de narcisistas son unánimes: hay que poner distancia. Tienes que pedir ayuda si fuera necesario porque la ira del narcisista puede ser descomunal. En muchos casos (lo vemos en las noticias a diario) la víctima acaba de muy mala manera. Busca ayuda de profesionales. Pon distancia. Corta la comunicación con esa persona. Pide consejo si hay hijos en común y… no intentes cambiarla. No lo va a hacer. Si pide perdón, no es sincero. Lo hace a regañadientes porque lo has pillado, porque has visto su lado oscuro y quiere volverse a esconder bajo la careta.

Recuperarse de los efectos de un narcisista

Una vez hayas podido poner distancia con esa persona que te ha robado parte de tu luz, te queda por delante un largo proceso de recuperación psicológico. Los efectos son devastadores. Eso no lo ocultamos. Pero recuerda que si fuiste elegido por el narcisista es por tus bienes espirituales, por los dones emocionales que atesoras. Son los mismos que te van a ayudar a recuperarte de esa relación. Tienes que comenzar escuchando a tu niño interior y luego tendrás por delante un proceso de validación necesario para avanzar.  Vas a necesitar tiempo pero lo vas a conseguir. Además, vas a salir con más fortaleza de esta relación y eso para otro día.

Recuerda que la casilla comentarios está abierta a tus dudas, comentarios en impresiones.

Por Candela Vizcaíno

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