El capacidad de nuestra mente así como su desarrollo juegan un papel vital en nuestro bienestar: La función del mindfulness, reconoce, abraza y alivia

El capacidad de nuestra mente así como su desarrollo juegan un papel vital en nuestro bienestar: La función del mindfulness, reconoce, abraza y alivia

La primera función del mindfulness es reconocer en vez de luchar. Podemos pararnos en cualquier momento y tomar conciencia de nuestro niño interior. Cuando reconocemos al al niño herido que vive en nuestro interior por primera vez, debemos de ser consciente de que existe, de que juega un papel vital en nuestro bienestar y debemos de hablarle, cuidarle y tomar consciencia de que el resultado de cómo le hablemos lo sentiremos cada día de nuestra vida. Debemos ser sensibles con el sentimiento que nos transmite, y controlar nuestra respiración. Por ejemplo, en el caso de que notemos que está triste, inspiramos y nos decimos, «sé que la tristeza se ha manifestado en mí» y al expirar, «cuidaré de ti».

Abrazar a nuestro niño interior

Una vez reconocido nuestro niño interior, la segunda función del mindfulness es abrazarlo. En vez de luchar contra las emociones, cuidamos de nosotros mismos. La atención plena trae consigo la concentración. Sentiremos bienestar y alivio en los primeros minutos que abrazamos a nuestro niño interior. Las emociones difíciles seguirán estando allí, pero nos sentiremos mejor y el alivio irá invadiendo nuestro sentimiento.

Aliviar las emociones difíciles, tercera función del mindfulness

La tercera función del mindfulness es suavizar y aliviar las emociones difíciles. Abrazar a nuestro niño interior calmamos nuestras emociones difíciles y empezaremos a sentirnos agusto. Cuando abrazamos las emociones fuertes con atención plena y concentración, seremos capaces de ver la raíz de estas emociones. Sabremos de dónde procede el sufrimiento. Cuando sabemos cuál es la raíz de nuestros problemas, disminuirá nuestro sufrimiento. La atención plena reconoce, abraza y alivia.

La energía del mindfulness

La energía del mindfulness contiene la energía de la concentración y la energía del discernimiento. La concentración nos ayuda a centrarnos en una sola cosa. Con la concentración, la energía de la observación se vuelve más poderosa y es posible es discernimiento. El discernimiento tiene el poder de liberarnos. Si la atención plena está presente, y sabemos cómo mantenerla viva, la concentración estará presente. Y si sabemos cómo mantener viva la concentración, aparecerá el discernimiento. La energía del mindfulness nos permite observar en profundidad y lograr el discernimiento que necesitamos para facilitar la transformación.

Informate de nuestro curso de mindfulness sin compromiso.

Esperamos que te haya gustado nuestro post “la función del mindfulness”, si tienes cualquier duda, o necesitas más información, no dudes en contactar con nosotros, a través de nuestro formulario de contacto o de nuestra página de Facebook.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *