Introducción al mindfulness: qué es, beneficios e iniciación a su práctica

Introducción al mindfulness: qué es, beneficios e iniciación a su práctica

De raigambre budista es el mindfulness. Resumiendo mucho se trata de realizar una atención consciente de lar realidad. Fue el doctor neoyorquino  Jon Kabat-Zinn quien introdujo el concepto en 1979. Este biólogo molecular, practicante de yoga y conocedor de la filosofía zen, popularizó una práctica de meditación que, con anterioridad, estaba reservada a los iniciados.

Budismo, meditación y mindfulness

Si bien, en la filosofía budista, la finalidad última de la meditación es la consecución del nirvana, un no-lugar donde han desaparecido los contrarios, el mindfulness se centra en el aquí y ahora terrenal. Al contrario que en el budismo no se persigue ninguna finalidad sagrada como pueda ser la liberación de las condenas de las reencarnaciones. El mindfulness es más profano y podría resumirse como un ejercicio de conocimiento que nos ayuda con el día a día.

Resumiendo, el doctor Jon Kabat-Zinn, profundo conocedor de la filosofía zen y budista, a la par que de las formas científicas, creó un método de meditación más profano cuyo fin no es ya alcanzar el nirvana (aunque no se niega para practicantes avanzados) sino una mejora de la calidad de vida a través de la meditación. Con la teoría nacieron libros que iniciaban a la población general en la práctica con el fin último de mejorar los escozores intelectuales y las cicatrices del espíritu.

 

Entonces, ¿qué es el mindfulness?

Desgajado de la filosofía budista, se puede definir como una técnica de meditación que se centra en el aquí y ahora, en la atención de lo que está ocurriendo con la finalidad de que el practicante se “aleje” de los problemas. En el mindfulness se presta especial atención a la concentración, a la visualización de un objeto o experiencia placentera o relajante a la que el practicante debe dirigirse.

La finalidad es que, por un tiempo, el practicante pueda hacer un ejercicio de autoconocimiento profundo y siempre sin juzgar sus actos (y mucho menos castigarse por ellos). En el mindfulness la compasión hacia los demás y, lo que es más difícil, hacia uno mismo es fundamental. La finalidad última es alcanzar un estado de paz sin renunciar, en ningún caso, a las obligaciones cotidianas.

El mindfulness, para que sea efectivo, debe practicarse al principio con un guía, a diario y dejar tiempo para la meditación de, al menos, media hora.

 

¿Es beneficioso para la salud el mindfulness?

La respuesta es un rotundo sí y, además, con estudios científicos comprobados. No debes olvidar que las distintas formas de meditación (budista, rezos, rosarios o plegarias) introducen al practicante en una esfera sagrada (incluso para los no creyentes) que aleja al que lo ejerce de todas las problemáticas y contratiempos cotidianos. El practicante, con el mindfulness, es capaz de separarse (de verse como si fuera un tercero) y así relativizar o perdonar esas circunstancias que le hacen daño y, a la par, de hacer un profundo ejercicio de introspección.

En ningún modo se trata de hacer un análisis al estilo freudiano (para quien todo era patológico) y ni siquiera se asemeja a la sombra junguiana. Pero sí posibilita ver ese revés interior que todos llevamos dentro. Es un método que nos ayuda a situarnos en otro plano de la realidad. No es una terapia para trastornos psicológicos, aunque se ha demostrado eficaz para ciertas dolencias como la fibromialgia (que no es una enfermedad psicosomática). Sus beneficios han sido contrastados. Hoy traemos los siguientes:

Control de estrés

  • Ayuda a controlar el estrés en el trabajo, la ansiedad por las tareas no realizadas y la ira contenida por los proyectos (de cualquier cariz) no conseguidos. Ya solo por eso merece la pena practicar mindfulness.

Camino hacia la serenidad

  • El practicante aprende a relativizar “el ruido” del entorno para centrarse en valores fundamentales vitales que, desde siempre, se saben que conllevan la felicidad. Al despegarse de factores sociales que roban energía, el meditante se da cuenta de lo valioso a su alrededor: familia, amigos, salud…

Nos damos cuenta de lo que sucede a nuestro alrededor

  • El mindfulness, al exigir conciencia plena, hace que nos paremos y que sepamos apreciar con más intensidad todo aquello que ocurre a nuestro alrededor. Aunque se han hecho pruebas con la percepción musical, también ayuda a desarrollar un espíritu artístico. ¿Cuántas veces has pasado por el mismo sitio sin darte cuenta del cambio de los árboles, de los pájaros o del cielo? Estos detalles perceptivos (u otros distintos) son los que dan valor a la vida. Y el mindfulness te ayuda a encontrarlos.

Nos ayuda a conseguir objetivos

  • Ayuda a la consecución de objetivos diversos y esto no es baladí. La mente tiende a dispersarse y el espíritu, a veces, se vuelve hacia la procrastinación (ya lo haré luego o mañana). Eso conlleva el fracaso en la consecución de dietas, objetivos vitales, constancia en la práctica deportiva o abandono de  hábitos tóxicos.

Es capaz de afianzar el sistema inmunológico y reduce el insomnio

  • Los beneficios del mindfulness no acaban aquí, ya que, al conseguir un estado mental más armónico y relajado, esto influye positivamente a nivel celular. Si bien las investigaciones se han centrado en enfermedades oncológicas también hay que destacar sus beneficios contra dolencias de corte vírico.
  • Ayuda a reducir el insomnio.

Beneficios espirituales con el mindfulness

  • El mindfulness aboga por la compasión para consigo mismo y para con los demás. Su máxima es conocer sin juzgar, vivir sin odio, eliminar la angustia vital y relativizar los contratiempos. El practicante asiduo acaba consiguiendo un estado de paz que, por un lado, aumenta su inteligencia emocional y, por el otro, al desarrollar la concentración, refuerza la gestión de estudios o proyectos de envergadura.
  • Una persona con alta inteligencia emocional tendrá, irremediablemente, una vida social más rica y placentera. Recordemos: la compasión y el no juzgar ayudan en este sentido.
  • Puede tener, según los últimos estudios, discretos beneficios con respecto al Alzeheimer.
  • Y lo que es mejor y definitivo: el mindfulness da serenidad y paz al practicante. Este es el primer camino para la aceptación sin resentimiento (nada que ver con el pasotismo) que lleva a la felicidad.

Y, ¿cómo empiezo a practicar el mindfulness?

Lo mejor es con un guía. Es sencillo, pero hay que aprender con un maestro que nos vaya orientando por el camino a seguir paso a paso. Eso al principio, luego es cuestión de practicar sobre unas bases sólidas.

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Por Candela Vizcaíno

 

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