Una historia de superación diaria de la fibromialgia severa

Una historia de superación diaria de la fibromialgia severa

No tiene cura. Ya lo sabemos. No se sabe por qué se produce, qué la causa. Los tratamientos con receta médica no sirven para nada (en el mejor de los casos) o te hacen caer en la adicción a distintas sustancias. Vale que son muchos “noes”, que la fibromialgia severa es casi como un muro donde te chocas día a día, pero sí os tengo que contar mi historia de superación. Seguimos con el no. Es fundamental para llegar al sí. No hay una fórmula milagrosa. No hay una pastilla que te la tomas y te olvidas de los síntomas. Eso no es posible en el momento presente. Pero de la espiral destructiva de la fibromialgia se puede salir, como se sale de enfermedades como la depresión.

¿Qué hago para superar la fibromialgia severa día a día?

Y el secreto está en eso: en el día a día. En ser constantes. En no desfallecer. En no tirar la toalla. La fibromialgia exige valentía y arrojo. Y una buena dosis de positivismo a la par que de fuerza de voluntad. Con la actitud “adecuada” (sin derrotas) y constancia me he logrado sobreponer a esta enfermedad. El premio es el mejor y el único que una persona puede desear: una vida feliz y sin dolor. Además, cuando ves que puedes ganar, la percepción de todo lo que te rodea, cambia para siempre.

¿Qué hago a diario o “casi”? Anota:

1.- Ejercicio físico

Además tiene que ser sí o sí porque a poco que lo dejes (cinco días o una semana vuelve el dolor). Con el deporte no solo logro controlar los vértigos o esa quemazón constante sino que además, cuando salgo del gimnasio, voy con un subidón de todo para el resto del día.

2.- Dieta equilibrada

Cuando cuidas todo lo que comes tu cuerpo lo nota tengas o no tengas fibromialgia.

3.- Ocio saludable

Nada de salir por la noche y cosas así. Me he apuntado a disfrutar de la playa, de los bosques, de los parques, del aire libre… El resultado (pruébalo) es un cambio radical de percepción de lo que te acontece. La naturaleza no es que te recargue las pilas, como se suele decir (de hecho ya hay una moda muy extendida denominada baños de bosques para controlar el estrés), sino que serena mente y cuerpo. Te acerca a un estado que se parece mucho (yo creo que lo es) a la felicidad.

4.- Decir no y mejora de la asertividad

Si he empezado el artículo con una serie de “noes” y voy a terminar con lo mismo: no. A veces nos sobrecargamos con responsabilidades que no nos corresponden (y si nos tocan es injusto que la llevemos en soledad), con estrés innecesario, con problemas que no podemos resolver. Eso no es sano. Hay que aprender a decir que no con asertividad. En esencia, debemos aprender a comunicar nuestros sentimientos sin herir a los demás.

En estos cuatro pilares que tan bien me han funcionado durante un año largo se basa mi curso que desarrollo de la mano de ZRSalud. Puedes obtener más información en siguiente enlace.

Y dicho esto vamos con los sentimientos que es lo que importa

¿Se puede ser feliz con fibromialgia severa?

La respuesta es un rotundo sí. Se puede ser feliz y mucho. Más incluso que una persona que no ha tenido ningún problema de salud. Yo lo soy. Me dirás que es muy difícil una sonrisa cuando te duele todo el cuerpo. Y estoy de acuerdo contigo. Pero de la fibromialgia severa, como te digo, se sale. Hay que dejar todas esas pastillas (poco a poco y con la ayuda del médico) que solo hacen intoxicarte y empezar un plan de vida centrado en ti, en tu bienestar, en tu salud.

¿Te parece poco? Cuando empecé a priorizarme, a centrarme en lo que necesitaba, a hacer aquello que me iba bien… todo comenzó a desanudarse. Como si la fibromialgia fuera un dique que no permitía que la buena energía que todos llevamos dentro me dejara caminar, en el sentido literal y figurado del término. Pero, poco a poco, con constancia siguiendo el plan a rajatabla, los síntomas fueron mitigándose, desapareciendo a veces, espaciándose….

Vivir con fibromialgia severa

Ya no tengo miedo. Me levanto por la mañana sintiendo que puedo con todo, lo mismo que he podido superar el dolor, el vértigo o las desconexiones cerebrales. Eso es lo que peor llevo de esta maldita fibromialgia severa. Eso hace no solo que me encuentre bien a nivel físico, que ya es todo un reto, sino que también me sienta cada día mejor a nivel anímico. Sé que cuando lleguen las crisis las voy a poder controlar y, lo mejor, sé que he podido con esto.

El interiorizar que me puedo sobreponer a una enfermedad tan invalidante me hace sentirme feliz. No te voy a decir que poderosa porque eso es una arrogancia, pero sí con ánimos y ganas para afrontar todo.

Mi día a día con fibromialgia severa

He vuelto a trabajar (que era lo que peor llevaba), a tomar las riendas de mi vida, a salir, a nadar, a pasear por la playa, a perderme en un bosque, a tenderme a mirar al sol… He vuelto a reír por nada, a tener alegría, a disfrutar de los pequeños placeres, a minimizar lo que no tiene importancia, a apreciar aún más lo que lo tiene (y todo se reduce a disfrutar del amor de los que nos rodea). He conseguido una serenidad y un aplomo que antes de la enfermedad no tenía… No te voy a decir que esta superación diaria de la enfermedad me ha convertido en una mujer sabia. Tampoco voy a decir eso porque sería otra arrogancia. Pero sí me ha ayudado a ver la vida desde otra oportunidad, desde otra perspectiva…

Soy feliz a pesar de la fibromialgia. ¿Y tú? ¿Qué sientes? Estoy detrás de la casilla comentarios.

¡Y recuerda que nuestro curso está también dirigido a las personas que sufren fibromialgia severa! Estamos en Facebook resolviendo todas tus dudas.

Por Candela Vizcaíno

 

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