Cómo saber si tengo fibromialgia o estrés con estos síntomas

Cómo saber si tengo fibromialgia o estrés con estos síntomas

De ella no se saben las causas, aunque se apunta a un problema neuronal por haber llevado el cerebro al límite por sobrecarga laboral, emocional e, incluso, espiritual. Aunque sus principales síntomas son dolor, rigidez, mareos y una desgana que se confunde con depresión, la fibromialgia, para desesperación de los pacientes, se despliega con un abanico terrible de malestares de todo tipo que imposibilitan, por temporadas o de manera crónica, a quien la sufre. Se calcula que, solo en España, hay más de un millón de afectados de mayoría femenina. A pesar de ser casi una pandemia se destinan pocos recursos a investigar su origen y, por tanto, a darle un tratamiento adecuado. Mientras esta cura llega, los médicos de cabecera se afanan en dar medicamentos para depresiones (o enfermedades cerebrales y mentales más graves) que nada tienen que ver con la fibromialgia.

A este cuadro conocido para los enfermos se une el desconocimiento, la falta de información oficial, la ausencia de un protocolo específico para esta enfermedad. Las personas que empiezan con los síntomas o que llevan más tiempo se sienten desamparadas más allá de los grupos de salud de Facebook que, en esencia, solo sirven para el apoyo.

Entonces, ¿cómo sé si tengo fibromialgia con el cuadro que presento?

Lo mismo ya estás de un médico a otro ahondando aún más la tristeza asociada a las primeras noticias de la enfermedad. Aunque sé que no estás en tu mejor momento, desde ya te doy un dato para la esperanza: poniendo de tu parte (aunque ahora no puedas), puedes sobrellevar esta enfermedad. Es lo que estamos poniendo en práctica con nuestro curso online que puedes hacer fácilmente desde casa sin tener que añadir nada más a tu agenda.

La fibromialgia se confunde a veces con estrés, con cansancio anímico y físico y hasta con hartazgo espiritual.  Las personas que la sufren, en una inmensa mayoría cercana al 100%, no se encuentran en una situación amigable, tranquila o serena por diversos motivos. Normalmente están inmersas en procesos de duelos, soledades, problemas laborales y económicos, inseguridades, falta de apoyo para la crianza de los hijos o deslealtades de todo tipo. Por eso, quienes se sobreponen a ella (reitero, se puede poniendo de tu parte) se convierte en un verdadero guerrero. Aunque más bien debería colocar la palabra guerrera por ser mayoritariamente femenina.

Entonces, ¿cómo puedo saber si es fibromialgia o estrés?

Anota:

  • Normalmente, las personas que tienen fibromialgia están rodeadas de condicionantes poco favorables. Bien es verdad que el estrés genera una serie de malestares típicos pero no suelen cursar con dolor. El dolor en todo el cuerpo y en lugares casi imposibles (uñas, muñecas, hombros…) te puede dar una pista que te indique que estás ante una fibromialgia.
  • También es frecuente en la fibromialgia un hormigueo en la parte izquierda del cuerpo que se agudiza con cualquier contratiempo. A veces, los pacientes creen que están ante un infarto o una angina de pecho. Esto se agrava con una sensación terrible de falta de aire que sí es típica de las reacciones ante el estrés, pero no el hormigueo por todo el cuerpo (sobre todo por la zona izquierda).

¿Por qué se agudizan estos síntomas de la fibromialgia cuando tengo mucho estrés?

El mecanismo, lamentablemente, aún es desconocido, pero sí se sabe que tiene una relación causa-efecto. A los síntomas propios de la enfermedad (en condiciones más o menos favorables) se unen estos otros al menor contratiempo:

Rigidez del cuello de forma extrema de manera que no puedes mover la cabeza.

  • Si el estrés continúa en el tiempo, la rigidez se extiende por todo el cuerpo. Es normal también que afecte a la mandíbula, imposibilitando que la puedas mover con libertad.

El dolor y tristezas típicos de la fibromialgia

  • Dolor agudo en hombros, uñas y articulaciones. Sensación de quemazón (como si te hubieras echado agua hirviendo por encima) por todo el cuerpo.
  • Tristeza. Es normal. Si alguien te dice algo al respecto, lo mejor es que empieces a ser asertivo y que expliques cómo te sientes. Si no encuentras comprensión, lo mismo tienes que plantearte cambiar algunas relaciones. Aunque no voy a ser yo la que te diga que eches por la borda cualquier contacto familiar, amoroso o de amistad, sí hay un componente espiritual en la fibromialgia. Por eso, la meditación, el yoga, el mindfulness o simplemente empezar a conocerse un poco mejor ayuda bastante a espaciar las crisis.

Mareos y pérdida de memoria son propios de la fibromialgia

  • Mareos intensos que se convierten en vértigos e, incluso, en desconexiones cerebrales. Son como chispas en las que tienes la sensación de no estar en el mundo durante unos segundos. Aunque en las reacciones por estrés a veces se sufre este cuadro, es de distinta entidad que en la fibromialgia.
  • Dificultad para encontrar las palabras adecuadas, olvidos, pérdida de memoria, imposibilidad para poner en pie qué ha pasado en los días anteriores  o, incluso durante la jornada. Si te estás preguntando cómo saber si tengo fibromialgia y tienes este inquietante síntoma, empieza a descartar otras dolencias.

La mayor diferencia entre fibromialgia y un cuadro de estrés

  • Y, por último, hay un asunto que te va a ayudar a reconocerte en esta enfermedad y que es casi determinante. En los cuadros de estrés lo que sientes es una terrible ira, agresividad y una fuerte ansiedad. La fibromialgia cursa de otra manera: es como una desgana, como un dejarse ir, como una fatiga imposible de combatir. No hay ira o ansiedad. Hay tristeza, ganas de llorar y de tumbarse durante mucho tiempo. Por eso, los médicos de cabecera la confunden, a veces, con una depresión sin serlo. Recuerda: la depresión no da dolor físico, constante y generalizado.

Quizás en este momento creas que no vas a poder salir de aquí con el cuadro que te estoy contando, pero desde ya te digo que sí se puede. Tienes que hacer un esfuerzo adicional (ya sé que es terrible) y embarcarte en hacer deporte, en mejorar la asertividad, en buscar tiempo para el ocio entre la naturaleza y en cuidarte a través de la alimentación.

¡Ánimo guerrera! No pido disculpas: sé que somos una mayoría muy grande.

Por Candela Vizcaíno

 

Deja un comentario