Fibromialgia, enfermedad del alma

Fibromialgia, enfermedad del alma

La fibromialgia está reconocida oficialmente como una enfermedad por la OMS desde el año 1992, sin embargo, el constante cuestionamiento sobre esta dolencia por parte de algunos profesionales de la medicina así como la falta de pruebas diagnósticas determinantes hacen que a menudo los pacientes sufran una doble carga. El peaje emocional que deben pasar derivado de la incomprensión del entorno puede ser devastador.

 

En este sentido, los grupos de apoyo que se han ido consolidando a lo largo de estos últimos años pueden resultar de gran ayuda para la evolución emocional y física de estas personas. En ellos los pacientes pueden encontrar un entorno seguro que empatice con su situación, expresar sus emociones y crear vínculos saludables con personas que estén pasando por lo mismo.

El peso emocional de la fibromialgia

Las personas que padecen de fibromialgia se encuentran a menudo envueltas en una difícil sensación de soledad. El colectivo médico todavía no es lo suficientemente firme en su postura con la enfermedad, los familiares no siempre son capaces de comprender lo que les ocurre y el entorno laboral se hace muy poco llevadero, en muchas ocasiones, imposible de abordar. Es por esto que deben librar una doble batalla: por un lado, la enfermedad, y por otro, la salud emocional.

Los grupos de apoyo

Un grupo de apoyo de fibromialgia es una opción muy recomendada entre pacientes que sufren esta condición. Siendo conscientes de la carga emocional que soportan los pacientes de fibromialgia, diferentes asociaciones de afectados y organizaciones dedicadas a las enfermedades raras han ido creando grupos de apoyo específicos para mejorar su situación y ayudar a estas personas en su día a día.

 

En ellos, los pacientes encuentran un entorno seguro en el que compartir todas estas frustraciones sin ser juzgados y esto puede mejorar considerablemente su estado anímico e incluso físico. Acudir a estas reuniones puede mejorar el punto de vista con el que se abordan las dificultades de la enfermedad y también rebajar el nivel de lastre mental que cargan los pacientes en su vida cotidiana.

Las dificultades en el trabajo

Cualquier pequeño esfuerzo puede ser un mundo para una persona con fibromialgia, y eso se traslada también a las tareas (incluso las más cotidianas) en el entorno laboral. Cuando la enfermedad evoluciona una buena parte de los pacientes se ve impedida para seguir trabajando, en cambio, resulta realmente complicado obtener una incapacidad por esta enfermedad, ya que los sistemas de salud no cuentan con herramientas estandarizadas para ello.

 

Esto se puede volver realmente complicado para los pacientes, que sufren un gran dolor físico al verse obligados a seguir acudiendo a sus puestos de trabajo y una imponente carga emocional derivada del abandono de las instituciones.

El entorno familiar

Sin una postura firme desde el sistema sanitario, ¿cómo explicar a familiares y amigos las consecuencias reales de la fibromialgia? En muchas ocasiones el entorno cercano de los pacientes no es capaz de comprender la magnitud real de esta enfermedad, o se encuentran poco formados para ayudar correctamente a su ser querido. Estas situaciones pueden generar una gran sensación de soledad y desamparo.

 

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