Entrenador personal, necesario para la continuidad del ejercicio

Entrenador personal, necesario para la continuidad del ejercicio

Entrenador personal, necesario para la continuidad del ejercicio

 

Les cuento el caso de una persona que practicó fútbol desde los 6 hasta los 30 años. Pasando por las diferentes categorías de alevines, infantiles, juveniles y llegando a jugar en tercera división nacional. No era un jugador de élite pero practicaba este deporte de forma semi-profesional.

Durante su trayectoria a parte de los partidos en fines de semana, tenía entrenamientos una media de tres días a la semana. Lo que significaba que mantenía una rutina de actividad física, que formaba parte de si vida.

Una vez terminó su trayectoria, de forma habitual seguía realizando ejercicio. Jugando con los amigos al fútbol, practicando padel, bicicleta,  hasta alrededor de los 50 años.

 

El problema

En ese momento  por motivos profesionales tuvo que realizar un traslado de domicilio y los hábitos cambiaron de forma radical. La actividad física dejó de ser habitual, convirtiéndose en algo puntual y esporádico.

Pasados dos años, empezaron dolores en una de las rodillas, que tras las pruebas pertinentes el traumatólogo diagnosticó como pequeña atrofia muscular.  Debido a la falta de ejercicio los músculos de la rodilla se habían debilitado, haciendo que la rótula rozase con el fémur. Esta lesión ocasionaba dolores muy agudos. Hay que decir que en la práctica del fútbol, las rodillas y en general la piernas sufren más que en otros deportes. Es el único deporte en que el balón se maneja con la parte del cuerpo con la que corremos.

En primer lugar el tratamiento fueron analgésicos y rehabilitación con fisioterapia. Una vez terminada esta rehabilitación,  había que mantener una continuidad con una serie de ejercicios, sentadillas, flexiones, etc… para fortalecer el músculo.

Durante los primeros meses esta personas realizó estos ejercicios, pero al no tener dolores poco a poco fue abandonándolos.

Estos supuso en en el plazo de seis meses, como es lógico, volvieron  los dolores y vuelta a empezar. Con la complicación que resultaba del roce de los huesos, que podrían acabar en quirófano.

La solución

Después de analizar la situación decidió  contar con los servicios de un entrenador personal. De forma que a parte de programar los ejercicios necesarios para la recuperación de la musculatura y las rutinas a  seguir, cumplía con la importante misión de la motivación.  Motivación necesaria para no dejar de realizar ejercicio, aún cuando te creas recuperado. La experiencia en este caso te indicaba que necesitas continuidad. De lo contrario tarde o temprano habrá una recaída en la lesión.

Este es uno de los puntos más destacados en la laboral de nuestro entrenador personal. La motivación para seguir y conseguir nuestros objetivos. Ya sea para recuperarnos de una lesión, para perder peso, para ganar masa, muscular….

Sea cual sea nuestro propósito, necesitamos que haya alguien que no nos deje caer en el olvido. Que nos recuerde nuestros objetivos y nos muestre nuestros progresos.

 

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