¿Por qué debes empezar haciendo ejercicio físico si estás en un cambio vital?

¿Por qué debes empezar haciendo ejercicio físico si estás en un cambio vital?

Es humano y frecuente. Pasa más veces de lo que creemos. Los cambios forman parte de nuestra vida.  A veces nos encontramos dando vueltas sin saber por dónde empezar para llevar a cabo esa transformación que deseamos. Es normal que las cosas se compliquen, que sea imposible salir del caos y poner un poco de orden. Precisamente son en esos momentos, cuando el cambio vital se nos hace necesario, cuando es importante el ejercicio físico.

Una vida sana requiere de una mente clara que nos indique el camino hacia donde debemos ir. No hace falta que estemos en una depresión, simplemente en búsqueda de ese cambio.  Para eso es importante una rutina diaria (o lo más cercano a ella). Ni que decir tiene que hay que abandonar hábitos tóxicos que no nos llevan a nada. Y en esta encrucijada de transformación, la actividad deportiva, junto con una alimentación adecuada basada en la comida sana, es primordial.

¿Por qué es tan importante el ejercicio físico para hacer frente a un cambio vital? Anota todas estas ventajas

1.- El ejercicio físico nos obliga a un orden

Eso es lo primero para hacer un cambio vital satisfactorio: salir del caos. A veces, en nuestra vida se ha instalado el desorden más absoluto tanto en los horarios como en las comidas como en las tareas a realizar. Eso no nos deja ver con claridad qué ocurre a nuestro alrededor. Y  las más de las veces es el causante de que no podamos centrarnos para poder seguir por el camino deseado. La actividad deportiva te obliga, en primera instancia, a un orden y, en segunda a una rutina. Todo ello te va a beneficiar en el plano psicológico más de lo que crees y, además, muy pronto.

2.- La rutina hace que descansemos mejor y que podamos dormir

Con el orden nos vamos progresivamente fijándonos unos horarios saludables, imprescindible para una vida sana. Será más fácil fijar unas horas de sueño y ni que decir tiene que esto va a repercutir positivamente en nuestra salud. Además, el deporte, en cualquier circunstancia, es un arma poderosa para luchar contra los pensamientos recurrentes, las ideas en espiral que no conducen a nada. También se sabe que es una terapia efectiva a la hora de combatir hábitos tóxicos provenientes de una mente ociosa o perezosa. ¡Apúntate ya a la vida sana!

3.- El ejercicio físico hace que segreguemos endorfinas que nos ayudan de forma natural a sentirnos bien

Es una máxima en la que no vamos a entrar mucho. Cada día empezarás a sentirte mejor de manera natural. Tendrás cada vez más momentos de calma y de serenidad. Así será más fácil tener claridad mental para saber qué camino tomar.

4.- Con la actividad deportiva llegan otros hábitos saludables como el cuidado de la alimentación

Independientemente de cuáles sean tus objetivos, cuando comienzas a hacer ejercicio físico también te preocupas por la alimentación. Empiezas a tomar conciencia de todo lo que te conviene en el plano físico y eso repercute en lo psíquico. Una buena alimentación en la que se produzca un equilibrio de proteínas con hidratos de carbono y micronutrientes es la base para un cuerpo sano. Y también para una mente feliz y dichosa. Es frecuente cuando se está con el ánimo caído caer en la tentación de ingerir verdaderas barbaridades de comida basura.

Con el ejercicio físico será más fácil eliminar azúcares y grasas. ¿Por qué? Porque el efecto placentero que se segrega con este tipo de alimentación lo suplen las endorfinas que se segregan con la práctica deportiva. Con una alimentación equilibrada, libre de tóxicos e incorporando paulatinamente productos biológicos será más fácil alcanzar esa claridad mental que necesitas en los momentos de cambio vital. A veces necesitaremos bajar de peso y, junto con algunas recetas para adelgazar, lo conseguiremos seguro.

5.- Se empieza por ejercicio físico y seguimos por costumbres de ocio saludables

Por eso la práctica deportiva es fundamental en períodos difíciles de la vida como en la adolescencia o cuando estamos un poco perdido. Es más fácil, si te has introducido en la rutina deportiva, minimizar las salidas nocturnas (con todo lo que conlleva de alcohol y trasnoche) y decantarse por otras opciones. Si estas, además, son deportivas, mejor que mejor. Porque, ya que estamos, ¿por qué no aprender a montar a caballo en vacaciones? ¿o hacer surf en verano? ¿o maravillosas rutas de senderismo los fines de semana? Ese contacto con la naturaleza continuado será un plus de salud que tu cuerpo y mente te lo agradecerá muy pronto.

6.- Te ayuda a dejar hábitos tóxicos

Aunque hay quienes fuman y beben a la par que se pasan horas en el gimnasio, no es lo normal. Va sucediendo progresivamente casi sin darte cuenta. Haces deporte. Te sientes bien. Vas tomando confianza. Cuidas tu alimentación. Sigues cumpliendo metas y retos. Te preocupas más por alimentación. Duermes mejor. Comienza a no gustarte ciertas opciones de ocio nocturno. Te pasas las vacaciones y los fines de semana en plena naturaleza… y casi sin darte te cuenta acabas tomando una copa de vino solo en las fiestas familiares. ¿Y que decimos del tabaco? Que si haces deporte, es casi imposible seguir con un consumo elevado. Tu cuerpo te dirá no. ¿Ves el cambio? No es fácil. Se necesita constancia pero hay que empezar por el ejercicio físico.

7.- El ejercicio físico te ayuda a despegarte de los problemas

Las preocupaciones siguen estando presentes, pero, ciertas actividades como correr hacen un efecto semejante a la meditación o al mindfulness. Te ayudan a ver tus contratiempos como algo ajeno y eso es el primer paso para poder solventarlos. Es frecuente que no encontremos salida a una situación problemática simplemente porque nos envuelve una espiral.

8.- Te va a subir la autoestima y te va a dar fortaleza para seguir con ese cambio vital que te habías propuesto

Es también frecuente. Comienzas caminando 3 kilómetros diarios. Sigues con cinco. Empiezas a correr. Cuidas tu alimentación… Y empieza una escalada de cambios. Y estos, sin lugar a dudas, son los que necesitas. El ejercicio físico continuado sube la autoestima porque te vas dando cuenta que puedes conseguir hacer cosas, eliminar trabas, subir en tus metas. Eso va generando subidones de autoestima que te viene muy bien para la salud.

¿Qué me dices? ¿Estás en un cambio vital? ¿Vas a empezar haciendo ejercicio físico? ¿Te ha invadido el desánimo? ¡No te rindes! No es malo pedir ayuda. Si necesitas que nuestro entrenador personal te eche una mano, nada más tienes que contactar con él. Si empiezas con el ejercicio físico, ya verás qué pronto estarás afrontando ese cambio vital que necesitas.

Por Candela Vizcaíno

 

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