¿Por qué es tan difícil abonarse a la comida sana?

¿Por qué es tan difícil abonarse a la comida sana?

¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué? ¿Por qué nos llama lo que no nos conviene: el azúcar (y eso para otro día), las bebidas azucaradas, la sal, las recetas muy grasientas, el picoteo… ¿Qué ocurre en nuestro organismo para que prefiramos esas opciones menos saludables que las que todos sabemos que nos van bien?  Ocurren muchas cosas, como que hasta hace unas cuantas décadas, lo normal era pasar hambre siempre (porque no había alimentos a nuestra disposición) y eso se ha quedado grabado a fuego en nuestras células. La comida sana, por norma general, tiene menos calorías que la llamada como basura. Sus nutrientes son de mejor calidad pero no llegan a realizar el mismo efecto placentero que, por poner solo un caso, una hamburguesa doble con queso.  Eso solo es el principio…

¿Por qué me gusta la comida basura? Empezamos por hacer distinciones…

La comida sana es toda aquella que nos sienta bien, que consigue alimentarnos (nutrirnos) y que genera todos los nutrientes para que nuestro organismo funcione con normalidad. Un filete de ternera, por poner un caso, no es insano. Ahora bien, si lo comemos frito con aceites poco recomendables y es lo único que comemos, estará cerca el día que algo no funcione en nuestro organismo al perder el equilibrio natural. Lo mismo sucede con el azúcar y la sal (como es tema aparte lo dejamos para otro día). Un poco no pasa nada, pero si lo añadimos a todos los alimentos, muy pronto acabará colapsando nuestro sistema circulatorio. Aclarada la obviedad, ¿por qué nos cuesta tanto elegir comida sana y nos decantamos para la llamada como basura? Anota:

Hormonas parecidas al cannabis en nuestro organismo

  • Nuestro organismo genera unas sustancias similares al cannabis. Son los endocannabinoides que se segregan en al aparato digestivo aunque la orden, como siempre, la da el cerebro. Estos compuestos actúan como la citada droga: dando placer, eliminando la ansiedad y creando una sensación de relajación. Los endocannabinoides se segregan nada más empezar a comer. Por eso es imposible parar y seguimos, seguimos, seguimos… Las personas que se han abonado a una dieta rica en fritos y grasas están involucradas en un proceso similar al adicto a cualquier sustancia. Y como tal debe ser tratada en casos extremos.

Las grasas y la comida sana

  • Esta es una de las razones por las que cuando nos sentimos ansiosos nos vamos a las patatas fritas, a alimentos grasientos o, incluso, con un alto contenido calórico. Nuestro cerebro pide esas sustancias para relajarse. Si es un día no pasa nada o si tienes el suficiente control mental para parar antes de que todo se desmande.  Si no es así y ya has sucumbido, hay que hacer casi un proceso de desintoxicación del organismo y acostumbrarlo a la comida sana, a la que aporta todos los nutrientes sin engordar, a la que te hace sentir bien siempre sin picos.

El sistema de recompensa del organismo en su papel a la hora de seguir la comida sana

  • Porque aquí llega la segunda parte de esta historia que puede ser hasta de terror. Como el organismo está ansioso intenta calmar ese estado con la única manera que sabe: generando las sustancias placenteras (endocannabinoides). Tú comes. Te sientes fatal por lo que has hecho. Comienza la ansiedad y vuelves a comer. No es una espiral. Es algo peor ya que todo se convierte en una bola que se transforma en sobrepeso difícil de eliminar. Es así incluso hasta con deporte.

¿Por qué cuando hago deporte se me apetece comida sana con más frecuencia?

En el otro lado del asunto está el ejercicio físico. Las personas que se habitúan a moverse con frecuencia tienen menos ansiedad por la comida basura. Y van paulatinamente aceptando hábitos saludables. Cada vez toman más frutas, más verduras, menos bebidas con azúcar y gas, menos alcohol incluso. Y la razón es, como hemos anotado en otras ocasiones, que el deporte genera otras sustancias (dopamina, endorfinas…). Estas actúan casi de igual forma que los endocannabinoides: produciendo placer.

Con el deporte logras hacer el proceso inverso: pasas a la comida sana porque es lo que te pide el cuerpo y cada vez más. Por eso, desde ZRSalud siempre abogamos por terapias o por formas de vida que, al menos, combinen los dos puntos: comida sana y ejercicio físico. Y digo al menos estos dos extremos, porque el factor espiritual, emocional o anímico siempre está presente. La motivación y la fuerza de voluntad (que se traduce en constancia) son también fundamentales.

La comida sana y una vida feliz

Otro factor que a veces se olvida es la programación que, de nacimiento, trae nuestro cuerpo. En muchos países del mundo el acceso a la comida (da igual como sea) no es igual que en Europa. Y eso por decirlo con palabras amables. El sobrepeso y los problemas con la alimentación (con todo lo que trae asociado) es una novedad de la sociedad occidental contemporánea.  Hasta hace nada lo normal es que en los trabajos y en la vida diaria se consumieran mucho más calorías. La vida sedentaria no era la costumbre. El problema llega cuando nuestras células aún no se han enterado de que el frigorífico está lleno.

Por eso, en lo que respecta a la alimentación es importante no solo la comida sana. Es también fundamental su frecuencia y su calidad. Y la constancia es, ¡cómo no! imprescindible. Si siempre damos a nuestro cuerpo los alimentos que necesita sin añadir calorías, el cuerpo empieza a aprender o a sobrevivir con eso. “Entiende” que no vamos a morirnos de hambre y no te pide comer más. Volvemos sobre el mismo punto: necesitamos reeducarnos en costumbres y no solo en lo que respecta en comida sana también en práctica deportiva y en ocio adecuado.

¿Te apuntas a  disciplinar tu sistema digestivo?  Empieza ya. Verás qué pronto vas a comenzar a sentirte genial. Si ves que necesitas ayuda, nuestro entrenador personal puede echarte una mano. Somos un equipo involucrado en la salud entendida como un todo general.

Por Candela Vizcaíno

 

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