Apúntate a la comida sana y empieza el curso con buen pie

Apúntate a la comida sana y empieza el curso con buen pie

Ya está aquí septiembre. Seguramente ya estaremos en el trabajo o en pocos días totalmente incorporados. Los niños están preparando mochilas, uniformes y ganas. ¡Empieza el curso!  Si para los peques todo es nuevo (o casi), para los adultos también. Tras las vacaciones, después de haber descansado y recogido fuerzas, es una época fantástica para comenzar con los nuevos propósitos y uno de ellos es abonarse a la comida sana cuanto antes. Este es el pilar donde debe sustentarse nuestra salud y la de los que nos rodean.

¿Por qué es tan difícil abonarse a la comida sana?

Hay razones variadas, variopintas y casi difíciles de responder pero anota las siguientes:

  1. La forma de vida contemporánea no invita a nada que no sean prisas y salir del paso. La comida sana necesita su tiempo y no solo para cocinar, también para planear, diseñar y no caer en tentaciones que arruinen la dieta. Cuando estamos estresados lo que se nos apetece son productos repletos de hidratos de carbonos y grasas poco saludables. No sacian. Solo nos dan un subidón momentáneo con la consiguiente bajada al poco tiempo. Es necesario un equilibrio entre las proteínas y los distintos micronutrientes para que la alimentación pueda considerarse saludable.
  2. Estamos mucho tiempo en la calle con horarios caóticos o sobrepasados y, cuando nos da hambre, acudimos a lo que sea. Ese lo que sea normalmente está en la parte contraria de lo que necesitamos.
  3. La comida basura, preparada, congelada y repleta de conservantes ha invadido los supermercados y las tiendas de alimentación. Es más fácil encontrar un plato precocinado que los ingredientes para hacer un guiso como los de antes. Eso también hace que nos decantemos por opciones poco saludables con grasas, salsas y aditivos perjudiciales para la salud.
  4. A la falta de tiempo y al caos que nos invaden a lo largo del día se une el precio mayor de buena parte de los productos que forman parte de una dieta etiquetada como comida sana. Aunque en España disfrutamos de buenos productos de huerta, mar y granja de gran valor nutritivo no hace falta que yo diga que estos, a veces, son más caros que los productos preparados.

En definitiva, son múltiples las razones por las que nos cuesta abonarnos a la comida sana. He dejado un artículo más completo aquí por si quieres echar un vistazo e indagar en las razones. ¡Ojo! Son para conocerlas y no para ampararnos en la excusa.

¿Por qué es una buena época el otoño para empezar con la comida sana?

Anota estas razones:

  1. Porque el otoño es sinónimo de rutina y esta es uno de los condicionantes necesarios para empezar con una alimentación equilibrada y, de paso, abonarse a otras costumbres igual de beneficiosas como el ocio saludable o el deporte constante.
  2. Porque se sale menos a la calle y se cocina en casa. Al tener el control de lo que tienes en la despensa, es mejor organizar un menú de comida sana para todos.
  3. Porque el otoño viene cargado con alimentos saludables que nos van a abrir el paladar a nuevas experiencias. Será más fácil cocinar y, por tanto, continuar con la rutina. Setas, alcachofas, frutos rojos, manzanas, jamones curados, aceites de temporada, quesos nuevos… Todo ello y más comienzan a elaborarse nada más nos incorporamos a la rutina. Estos hábitos son tan importantes que, con ellos, se consiguen superar enfermedades tan graves e invalidantes como la fibromialgia.
  4. Porque llegas con ganas renovadas después de las vacaciones.
  5. Porque se presenta el horizonte del año completo y es más fácil hacer un plan. A excepción del desmadre de las Navidades (de las que ya hablaremos), tienes, ante ti, largos meses para conseguir tu plan.
  6. Porque es más fácil ir al supermercado con una lista cerrada sin el acompañamiento de los peques que siempre meten en el carro, alimentos poco recomendables.

Comienza el curso con hábitos saludables y no lo abandones

Y si las razones antes expuestas no te convencen, desde ya te digo que, si empiezas en otoño, te va a ser más fácil no abandonar, que ese es el gran problema: no ser constantes. Ahora no hay helados (bueno… sí los hay pero no se apetecen), ni cine de verano con palomitas, ni tapeo de cualquier cosa en la calle, ni horas sentados con una cerveza delante. Es más fácil hacer el plan y llevarlo adelante porque:

  1. Tenemos un horario más marcado y, por tanto, estamos más alejados de las tentaciones. Lo repito porque creo que es muy importante.
  2. No se socializa tanto como en vacaciones y, en casa, es más fácil iniciarse en la comida sana como terapia de vida.
  3. No se celebran tantas fiestas que descuadran cualquier buen propósito.
  4. Pasamos menos tiempo en la calle y también se evitan las tentaciones de comer lo que no se debe.
  5. Estamos psicológicamente más receptivos.
  6. Y ya que estamos, ¿por qué no comenzamos con el gimnasio? ¿O un curso de meditación? ¿O un plan para abandonar gestos tóxicos? En este caso, la vuelta va a ser más que productiva. Eso te lo garantizo.

¿Te apuntas? En ZRSalud te ayudamos a cumplir tus propósitos de buena salud. Contacta y pregunta cualquier duda que tengas.

Por Candela Vizcaíno

 

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